CUENTOS
EL RÍO DEL AMOR
Hace no mucho tiempo hubo dos personas locamente enamoradas. Se conocieron cuando él estaba por ahogarse en un río, por hacerse el valiente frente a sus amigos se resbaló y calló rodando al río. Ella había estado observando todo lo que sucedía a la distancia, por lo que cuando el chico cayó, ella corrió en su ayuda y tomándolo del cabello consiguió sacar su cabeza a flote.
Por un tiempo no volvieron a saber el uno del otro, hasta que cuando volvieron a la escuela, se encontraron por los pasillos, donde se miraron fijamente y no supieron si hablarse o no. Y él, por mirarla, tropezó y se cayó en un bote de basura. Avergonzado, él prefirió ir a jugar un importante juego de fútbol.
Las cosas no iban tan bien, hasta el momento en que él la vio llegar. Ella se atrevió a sonreírle, incluso lo saludó un poco ruborizada. Él sonrió, animado y sin pensarlo anotó un gol tras otro, consiguió llevar a su equipo al triunfo.
Ella por la tarde aceptó salir con él, en una de las muchas citas que tuvieron.
Autores:
Eduardo Cervantes
Amairani Gómez
Dulce Villaverde
Amellaly Reynoso
Al otro lado de las letras
Aún no estaba seguro de que es lo que había pasado con papá, mamá decía que pronto vendría a visitarnos, pero no era así, cada vez veía menos a papá, pues él trabajaba a las orillas de Blue River y mamá y yo habíamos cambiado de casa, justo al centro de la ciudad.
Vivir en una nueva casa no era fácil para mí, eran muchos cambios a los que adaptarse. Holly era la niña más fastidiosa que había conocido, era la hija de Benn, el nuevo esposo de mamá, Benn era un buen hombre, siempre trataba de hacerme salir de mi cuarto para jugar con él, mientras Holly veía sus nefastos videos en el plasma. Al principio no entendía por qué mamá se había casado con Benn, pero pronto descubrí sus cualidades; cada vez que Benn me veía entristecido, me llevaba frente al espejo y me decía:
-Derek, si la razón de tu penumbra es porque no has visto a Gerry, mírate, eres idéntico a él, cabello claro y rizado, ojos claros, nariz respingada, en fin, eres su vivo retrato, cada vez que te sientas solo, acércate al espejo y platícale como si fuera a tu papá al que le hablaras y si necesitas a alguien más y no está Conny, yo estaré aquí.
Vivir en una nueva casa no era fácil para mí, eran muchos cambios a los que adaptarse. Holly era la niña más fastidiosa que había conocido, era la hija de Benn, el nuevo esposo de mamá, Benn era un buen hombre, siempre trataba de hacerme salir de mi cuarto para jugar con él, mientras Holly veía sus nefastos videos en el plasma. Al principio no entendía por qué mamá se había casado con Benn, pero pronto descubrí sus cualidades; cada vez que Benn me veía entristecido, me llevaba frente al espejo y me decía:
-Derek, si la razón de tu penumbra es porque no has visto a Gerry, mírate, eres idéntico a él, cabello claro y rizado, ojos claros, nariz respingada, en fin, eres su vivo retrato, cada vez que te sientas solo, acércate al espejo y platícale como si fuera a tu papá al que le hablaras y si necesitas a alguien más y no está Conny, yo estaré aquí.
Mamá trabajaba la mayor parte del día en “The Machines Industry”, una empresa encargada de innovar con productos de alta tecnología. Apenas si llegaba justo a tiempo para la cena, dejaba su abrigo en el perchero junto a la puerta, y su bolso en el sofá del centro, para cuando ella llegaba; Holly, Benn y yo, ya estábamos en la mesa, mi lugar favorito en el comedor era del lado izquierdo de mamá, todas las comidas eran un tanto silenciosas, casi nadie hablaba, excepto mamá, que nos llenaba de preguntas a todos sobre cómo había estado nuestro día, sin embargo, yo siempre trataba de contestar con monosílabos, terminaba y me retiraba a mi habitación, no sin antes despedirme con un beso de mamá.
Eran los primeros días de las vacaciones de verano, mis días se tornaban aún más largos de lo normal, pero todo estaba bien siempre y cuando tuviera un libro en mis manos, estuviera en mi cuarto en absoluto silencio, más que el ruido que hacia mi imaginación al devorar páginas tras página, libro tras libro. En tan solo dos semanas había leído “Oliver Twist”, “Great Expectations”, “The Pickwick Papers”, todos del escritor Charles Dickens, sin embargo todo iba tan bien hasta que Holly salió de vacaciones, y digo hasta que, por que todo el día, no hacía más que sentarse frente al plasma o tomar el iPad y mirar charlatanerías por internet. No había momento en que no me dejara de molestar haciendo preguntas como:
-¿Derek, de que te sirve leer esos pedazos de papel con letras?, ¿Por qué no eres como todos nosotros?, normales.
Incluso hacia comentarios malintencionados como:
-Una vez leí que las personas que leen mucho, terminan volviéndose locas, viviendo en basureros en Central Park, o deambulando por las calles de Blue River.
Pero sin embargo, siempre tenía una respuesta mucho más inteligente que sus comentarios
-Pero, Holly ¿Cuándo has leído algo?, no eres más que una pequeña charlatana como los que ves a diario en tu “Technological World”.
Al final de la discusión no hacía más que clavar su mirada en mí, darse la media vuelta e irse fanfarroneando.
Un lunes por la mañana desperté casi a medio día, porque los rayos del Sol no habían entrado por la ventana, incluso ni siquiera había escuchado el despertador sonar, salí de la cama de un brinco, mamá como siempre, se había marchado ya al trabajo, al igual que Benn, y la fatigosa de Holly seguía durmiendo, salí al patio trasero y el cielo estaba completamente nublado, titiritaba de frio, sentí aún más el frio en mis pies descalzos, me metí de inmediato, pasé por la sala y regresé a mi cuarto para vestirme.
Era la hora de comer y Benn no llegaba, Holly empezaba a ponerse más insoportable de lo normal, así que cogí mi libro y me fui a mi cuarto, pues estaba a punto de terminar “Momo” de Michael Ende. Al poco rato se fue la luz de la casa y todo estaba muy oscuro, corrí a la sala para ver a Holly y decirle que se tranquilizara, sin embargo estaba muy asustada, yo también lo estaba, pero no quería dárselo a conocer.
Decidimos que lo mejor sería que fuéramos al trabajo de mamá para estar más seguros, tomamos los impermeables del closet, puesto que estaba lloviendo, nos pusimos las botas de hule, tomé un poco de dinero del cajón de la cocina y salimos, pero ninguno de los dos sabía dónde estaba el trabajo de mamá, así que detuvimos un taxi y le pedimos que nos llevara a “The Machines Industry”, la reacción de conductor fue de sorpresa al ver que eran dos niños los que viajaban a bordo, llegamos en 27 minutos al edificio, le pagamos al taxista y entramos.
Entramos por la puerta principal, era una puerta grande de cristal y se abría por medio de sensores, al lado de esta, se encontraba un holograma de una joven dándonos la bienvenida al lugar; las personas caminaban de un lugar a otro, apresurados, cargando sobre sus manos cientos y cientos de documentos, y llevaban consigo aparatos tecnológicos que nunca antes en mi vida había visto, nos dirigimos al elevador, presionamos el botón para subir al séptimo piso, que era el área de Evaluación y Ensayo de Aparatos. Al llegar ahí, Holly se introdujo en una habitación, en la cual estaba una silla parecida a la que usa un dentista para revisar a los pacientes, con un montón de cables que se conectaban a la cabeza y a todas partes del cuerpo, al acercarnos descubrimos que era una especie de máquina de tiempo, pero está no servía para viajar en el tiempo, si no, para introducirse en cualquier libro que quisieras conocer, no dude ni un instante en colocarme en posición y conectarme todos esos cables al cuerpo, le pedí a Holly que presionara el botón de encendido que se encontraba junto a un monitor, parecido a un plasma, le pedí que sacara el libro de “Momo” que había dejado en la bolsa de mi impermeable y lo pusiera en el lector de libro, ubicado en la parte trasera de la silla, así lo hizo; de pronto, mi vista se tornó en blanco resplandeciente y de cuando al fin pude ver, me encontraba frente a Momo, esa pequeña niña, andrajosa, con la cara sucia, nos encontrábamos en el anfiteatro; y así, fui viajando de capitulo en capitulo, conocí a los hombres grises y a la pequeña Casiopea, pero mientras esto pasaba dentro del libro, a fuera estaba Holly aterrada -esto no lo supe hasta después-, las cámaras de seguridad detectaron movimiento en la habitación y de inmediato llegaron los guardias de seguridad, interrogaron a Holly, cómo se llamaba, qué hacía ella ahí, quién era el chico que estaba acostado, ella respondió todo muy precisamente y le dijo que estaba ahí por que buscaba a Conny Miller; uno de los guardias salió de la habitación, dobló a la izquierda, tomó las escaleras que estaban al costado del elevador y se dirigió al décimo piso, ahí se encontraba mamá.
Tan pronto como mamá escucho lo ocurrido por parte del guardia, corrió hacia donde nos encontrábamos, al llegar ahí, ya se encontraban los inventores de aquella máquina tan suspicaz que no había sido probada nunca, discutían las posibles consecuencias de eso, decían que tal vez podía quedar en un trance o incluso no despertar jamás. Cunado mamá escuchó eso, no sabía qué hacer, así que llamó a papá para que viniera de inmediato, al poco rato llegó papá y seguido de él, llegó Benn.
Los inventores y científicos determinaron que la mejor opción para hacerme volver a la realidad y sacarme del libro, es que otra persona fuera en mi búsqueda, desde luego papá se ofreció, sin embargo, Robie, quien era el genio ahí, dijo que lo mejor era que alguien más pequeño fuera, para reducir el nivel de riesgo. Holly, por primera vez pensó en alguien más que no fuera ella, y dijo que ella estaba dispuesta a hacerlo, por un momento Benn se opuso, pero al ver la desesperación de mamá, aceptó. Conectaron en otra silla a Holly y la conectaron al mismo libro.
Cuando Holly llegó, yo iba junto a Momo, y frente a nosotros iba Casiopea guiándonos para llegar al lugar que estaba buscando, Holly me tomó de la mano y me dijo
-Ven conmigo, Derek, tenemos que volver, todos están muy preocupados por ti, bueno, ahora están preocupados por los dos.
Sin embargo algo me pasaba que no quería salir de ahí, estaba tan apasionado con aquella historia, que me había hipnotizado, sin embargo, de pronto sentí un tirón del brazo y pude ver que era Holly hablándome. Me dijo que nos teníamos que concentrar para salir de ahí, cerramos los ojos y tratábamos de despertar, pero nuestros intentos por despertar eran inútiles, sin embargo, cuando Holly me dijo que tenía que despertar porque mi papá estaba esperándome junto a mamá, me emocioné tanto que no lo pensé dos veces y desperté.
Al abrir los ojos vi a papá acariciándome la frente y a mamá tomándome la mano, sólo recuero haber gritado ¡papá! Y haberlo estrechado.
Salimos del lugar, la emoción no cabía en mí, tener a papá de vuelta por un instante, me hacía muy feliz, obviamente, eso no duró más que hasta el anochecer, cuando papá regresó a su casa, no sin antes haber terminado de leer conmigo “Momo” y haber esperado hasta que me durmiera.
A la semana siguiente, era el primer día de clases, Holly pasaba a cuarto grado y yo a sexto, nuestra relación había mejorado mucho, no obstante, aun teníamos nuestras diferencias; ese día, me apresuré a desayunar, tomé mis cosas de la mesa, bajé mi abrigo y gorro, del perchero y subí al carro de Benn, adentro me esperaba Holly, impaciente por iniciar el nuevo curso, y ahí iba yo, con una mente escandalosa, hambrienta de nuevas aventuras y con muchas historias que contar.
Autores:
Huerta Pérez Jesús
Garate López Idalit
Barragán Ascención Lizbeth
El
suspiro inmortal
Una pareja de jóvenes
acababan de comprometerse, un día Marcus salió de viaje a Holanda por
cuestiones de trabajo, a su regresó a New York visitó a Isabel sin comentarle
nada al llegar a su departamento, la encontró con René, amigo de Marcus,
siéndole infiel.
Sorprendida y exaltada y con
lágrimas en los ojos vio a Marcus y le dijo:
-Perdóname, lo siento no era
mi intención.
-Solo aléjate de mí, no quiero saber nada de ti, respondió
él.
Semanas
después Marcus pidió en su trabajo un traslado a cualquier otro lugar. Su
petición fue aceptada y se trasladó a Inglaterra en la ciudad de Brístol, al llegar buscó una
morada y la única casa disponible era una casa vieja, pero muy barata, era su
única alternativa en ese momento, se mudó a su nuevo hogar el cual era desagradable
por los años de antigüedad.
Todas las noches al llegar de su trabajo en el perchero que estaba cerca
de la ventana que daba hacia el jardín colgaba su portafolio y saco, de repente
vio la sombra de una figura femenina cerca de la banca del jardín pero cuando
salía ya no estaba, hasta que un día interactuó con la sombra, la cual era una
bella dama llamada Flor, la cual había vivido hace 60 años en la casa donde
actualmente vivía Marcus, Flor le habló sobre su vida en esa casa y que ella
había arreglado el jardín y también le contó sobre unas cartas que dejaba
dentro de un hueco de la superficie de la chimenea.
Marcus las buscó y las
encontró, pasaron los días sin verla y desesperado por saber de ella, colocó
una carta en la caja por la mañana, tres días después, al llegar de su trabajo
corrió hacia la caja que se encontraba en la chimenea para ver si Flor había
contestado y para su sorpresa ella lo hizo y por el momento se comunicaban
todos los días, hasta que pudo verla una noche.
Pero ella lucía un poco
desgastada y pálida del rostro, Marcus se preocupó y le preguntó qué le había
pasado.
Flor respondió que solo
estaba un poco resfriada. Ella pasaba un momento muy difícil, puesto que su marido
Ursulo era frío, cortante, calculador y arrogante con ella y a veces la
golpeaba. Flor contrajo un virus, el cual podía acabar con su vida.
Le contó sobre su enfermedad
y Marcus le pidió ayuda a su amigo, un doctor, pero le pidió medicamentos que
se encontraron hace 60 años y en una carta le apuntó los medicamentos.
Marcus y Flor se dieron cuenta
que se estaban enamorando.
Sus pláticas eran cada vez
más constantes y amorosas pero había un problema, el mundo de los vivos y de
los muertos no les permitía estar juntos, no sabían qué hacer, Flor necesitaba
el amor de Marcus.
Marcus investigó sobre la
vida de los muertos y como regresarlos a la vida y la única opción era entregar
su vida al chamuco, para regresarla a la vida actual y así poder estar con ella, él hizo el ritual,
el cual funcionó, Flor desapareció unos días, después se encontraron en el
parque mientras él caminaba por ahí.
Por fin estaban juntos y su amor
había destruido el tiempo que había pasado y ella regresó al mundo de los vivos,
felices fueron por el resto de su vida.
Autores:
Yessica Itzel Ramos Vega
Michel Silva Morales
Erick Porras Flores
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