Narrativa.

MITOS 

EL AMOR DE STRECTUS

Strectus era un simple mortal, al que nadie quería por ser muy pero muy feo y poco inteligente. Cuando Strectus quería hacer amigos, todos se alejaban y lo rechazaban con muy poco tacto, diciéndole cosas como “no sirves para nada”, “no te me acerques”, “no sea que me vuelva feo”...
Hasta que un día, alguien que había tenido la desgracia de quedarse solo, se resignó a dejar que Strectus se le acercara. Él estaba tan feliz que se portó de la mejor manera; pero eso no le bastó a su acompañante, que en cuanto vio a otra persona cerca, se deshizo de él.
─Vete de aquí, encontré algo mejor–, le dijo, y el pobre Strectus tuvo que irse a llorar su desgracia a las orillas de un río.
En eso estaba, cuando las ninfas que jugaban cerca de ahí, lo vieron y se compadecieron de él.
–Miren ahí, esa miserable criatura. –dijo la ninfa Candiux.
–Ciertamente, ¿qué deberíamos hacer? –quiso saber Amellalus, la mayor de las ninfas.
–Acerquémonos a él. Tal vez necesite un amigo. Resolvió por fin la ninfa más pequeña, llamada Zuleima.
Así que las tres ninfas se acercaron a él y lo invitaron a unirse a ellas. Después de un rato, descubrieron que Strectus era muy agradable en realidad, por lo que decidieron presentarlo a su madre. Strectus aceptó gustoso, no sólo por el hecho de tener por fin amigas, sino también por haber quedado conmovido por la belleza y sencillez de la ninfa Zuleima.
Por lo tanto, cuando lo presentaron ante la diosa Afrodita, actuó de la mejor manera, para ganarse el corazón de Zuleima y su madre. Afrodita, al ser la diosa del amor, notó enseguida los sentimientos de Strectus hacia su hija, sin embargo, la detenía el contraste de la incomparable belleza de Zuleima con la tremenda fealdad del pretendiente. Así que decidió ponerlo a prueba. Lo llamó aparte y le preguntó:
-¿Estás enamorado de mi hija Zuleima?
–Sí-, respondió Strectus ruborizándose y bajando la mirada.
-¿Y qué es lo que más amas en la vida?
–Jugar fútbol–, respondió él, sin dudar.
–Entonces si realmente amas a mi hija, serás capaz de renunciar a él, por ella.
Strectus aceptó la propuesta, no sin cierto pesar. Pasado un mes, y al ver la diosa Afrodita, que había cumplido con su parte, lo mandó a llamar y le dijo:
–He visto que tu amor por mi hija es sincero, y que a ella no le eres indiferente. Por lo tanto, te concedo su mano en matrimonio. Puedes, además, volver a jugar fútbol. Strectus estaba extremadamente feliz; y un año después se casó con la ninfa Zuleima, para vivir dichosos por el resto de sus días.
Autores:
Amairani Gómez
Amellaly Reynoso
Dulce Rubí Villaverde
Eduardo Cervantes

LA TANGA DEL OLIMPO

Zeus, dios del universo, tenía una inquietud bajo la sábana que vestía su fornido cuerpo, pues en aquellas tardes calurosas era un verdadero castigo asistir a esas reuniones en el Partenón en medio de la muchedumbre.
Una noche, Zeus decidió confeccionar una prenda que tuviera más comodidad que la sábana, pero al mismo tiempo que fuera atractiva a las diosas. La prenda estaba diseñada por una tela que sólo los dioses podían usar, la seda.
Cuando Cadmo y Harmonía contrajeron nupcias, Zeus se presentó portando sólo la prenda que había diseñado, todos quedaron extasiados al verlo y murmuraban entre sí, era un hecho inefable.
Atenea, diosa de la sabiduría, le pidió que obsequiara una de estas a cada uno de los dioses, Zeus accedió.
Los dioses denominaron a este artilugio como Tanga. Tan qué significa hilo y ga cruce. Sin embargo, después de unos días de portarlo, notaron ciertas erupciones en su piel, lo cual los llevó a pensar que esa prenda profanaba sus cuerpos. Atenea convocó a una reunión a los doce dioses en la que acordaron que a partir de ese día no se usaría más una tanga, es por ello que los dioses le cedieron esa prenda a los terrenales que desafiaban sus leyes.
Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús




POSEIDÓN Y TED





Cuando Poseidón se percató que los demás dioses del Olimpo eran muy felices con sus parejas, se sintió triste porque él no tenía a nadie que le diera cariño. Ted era un apuesto joven muy musculoso que vivía a las orillas del mar junto con su familia. Él acostumbraba observar todas las tardes las puestas del sol, pues ahí se relajaba y descansaba. Una tarde de verano, él se encontraba durmiendo a la orilla del mar, cuando de pronto las olas aumentaron de tamaño, despertó y se dio cuenta que era arrastrado por las grandes olas, trató de nadar con todas sus fuerzas, pero le fue imposible regresar a la orilla, pidió auxilio, y esto fue en vano ya que nadie pudo oírlo.

Poseidón se encontraba paseando por estas aguas y escuchó los gritos desesperados de Ted, de inmediato acudió a ayudarlo, cuando llegó, Ted se encontraba inconsciente, lo tomó entre sus brazos y quedó asombrado de su hermoso rostro y atrapado de su peculiar belleza. Desde ese momento se dio cuenta que él era el hombre que tanto estaba esperando.

Cuando lo llevó a la orilla del mar se dio cuenta que su familia lo estaba buscando, así que lo dejó y rápidamente volvió al mar. Desde ese entonces Poseidón lo observaba todas las tardes cuando contemplaba la puesta de sol. Pasaron semanas cuando él se armó de valor para acercarse a él y confesarle lo que sentía, Ted al verlo, también, quedó impactado del gran cuerpo que Poseidón tenía, fue amor a primera vista. Ambos platicaron y decidieron ser amigos para conocerse mejor y dejar que el tiempo decidiera lo que iba a pasar, desde ese entonces Poseidón y Ted veían juntos la puesta de sol.

Una tarde la puesta de sol estaba hermosa y Poseidón le pidió a Ted que aceptara ser su compañero de vida, él aceptó, pero había un gran problema, no podían vivir juntos porque Poseidón pertenecía al mar y Ted a la tierra, Poseidón respondió que lo solucionaría, de inmediato acudió con Zeus, el dios supremo y le pidió que convirtiera a Ted en un bello sireno para que pudieran vivir juntos, Zeus contestó que sí pero había un gran problema, Ted solo podía pisar la tierra un solo día cada 8 años, esto lo mantendría lejos de su familia.

Poseidón le explicó a Ted la situación. Tan grande era su amor de Ted por Poseidón que aceptó a pesar de que casi no vería a su familia.

Ted lo presentó con su familia y esta lo aceptó, hubo una gran fiesta de despedida por parte de su familia, por la noche los enamorados se despidieron y todos les desearon lo mejor.  A la hora de entrar al mar Ted se  percató que  su cuerpo empezaba a cambiar, sus piernas se unieron y le salió una cola tan brillosa que se reflejaba con la luz de la luna. Poseidón lo tomó de las manos y le dijo: ¡Hoy iniciamos una gran aventura en el mar!

Autores:

Yessica Itzel Ramos Vega

Michel Silva Morales

Erick Porras Flores









FÁBULAS


ESA SEÑORA RANITA

Hace no muchos años, en la profundidad de la selva vivía una ranita, muy conocida por sus andanzas. Un día cualquiera, se encontró con el señor león y lo saludó:
 -Buenos días, señor león, hoy luce usted bastante guapo.
-Gracias, señora ranita.
Y león siguió su camino, poco después, la ranita se encontró con el señor panda.
-Buenos días, señor panda, pero qué bonito pelaje tiene usted.
-Muchas gracias, señora.
Dijo el señor panda y se retiró. Cuando la ranita se topó con el señor sapo, preparó sus mejores galas y cumplidos.
-Buenos días, señor sapo, que alegría encontrarme con el sapo más guapo de toda la selva.
-Y la más bella de todas.
-Sonrió el sapo.
-Es todo un honor.
Mas el búho que había estado escuchando todo, desde lo alto de los árboles, descendió y habló: -No crea todo lo que le dicen, señor sapo, puesto que lo mismo le han dicho al león y al panda. Ni usted tampoco, señora rana, pues el mismo cumplido lo han escuchado ya dos docenas de ranas más. Y se alejó volando de vuelta a la copa de los árboles dejando a la rana y al sapo muy avergonzados.
Tu manera de tratar a los demás, no con todos debe ser igual, pues un día cualquiera los hechos te delatarán.  
Autores:
Eduardo Cervantes
Amairani Gómez
Dulce Villaverde
Amellaly Reynoso


EL GUAJOLOTE Y EL PAVO REAL

Un pavo real muy hermoso y talentoso  presumía sus coloridos plumajes ante sus diversas amistades, quienes lo elogiaban con gran emoción y júbilo, mientras el guajolote se paseaba cerca se cuestionaba el porqué ese pavo  era hermoso y él no lo era. Así que intentó por todos los medios cambiar eso, visitó a cuan brujo le prometía hacerlo hermoso, pero con ninguno obtuvo resultados, y así se pasó gran tiempo hasta que agotó por completo los ahorros de toda su vida ,que serían destinados a sus estudios en una de las universidades más prestigiadas de su país, entonces la envidia que el guajolote tenía hacia el pavo, lo orilló a querer robarle ese bello plumaje que lo caracterizaba, mas no comprendió que al hacer eso ponía en riesgo los valores éticos con los que él contaba, pero no le importó, finalmente ideó un plan que lo llevó a conseguir lo que tanto anhelaba, pero no con los resultados que tanto deseó, pues aunque ahora podía presumir de esas hermosas plumas, había perdido lo que en esencia lo hacía único.
No dejes que la envidia haga que pierdas tu personalidad, recuerda que lo más bello se lleva dentro; la apariencia es sólo el reflejo de nuestros sentimientos, sin embargo son los sentimientos el reflejo del alma.
Autores:
Barragán Ascención Lizbeth
Garate López Idalit
Huerta Pérez Jesús


EL PERRO Y EL HÁMSTER



Un día Sarahí llevó con sus padres un perro que se había encontrado en la calle  y pidió que le dieran permiso quedárselo y estos aceptaron. También tenía un hámster que le habían regalado en su cumpleaños. Cuando el hámster se dio cuenta que lo adoptaría, lo empezó a odiar y el perro de igual forma porque él quería ser  la única mascota de la niña. Todos los días se la pasaban discutiendo y ofendiéndose. Un día los padres de la niña salieron a cenar y el perro le dijo al hámster:

-¡Oye, cosa diminuta!

-¿Qué quieres perro desagradable?

- Rata inservible, deberías de irte ahora mismo si no quieres que te muerda.

Al oír esto el hámster se fue de inmediato a su corredora. A la media noche oyó unos terribles ruidos fuera de lo normal y empezó a temblar. Fue a pedirle ayuda al perro, pero este estaba muy dormido, el hámster le hizo ruidos para que despertara:

 -Ussss, ussss, despierta alguien está a punto de entrar.

-¿Qué pasa? – contestó el perro.

-Escuché un ruido terrible, alguien quiere entrar a robar, Sarahí está en peligro.

-Vayamos a ver qué pasa, ven yo te protegeré, –le respondió el perro.

Se acercaron a la puerta de la habitación y de repente se percataron de que un ratero había entrado a la casa y que  Sarahí estaba amarrada de una silla, el perro corrió a atacar al ladrón y el hámster con sus dientes cortó la cinta que tenía la niña. Y en seguida Sarahí llamó a la policía y a sus padres que de inmediato llegaron. La policía se llevó al ladrón y sus padres quedaron muy felices de que todo estuviera bien. Desde ese día el perro y el hámster se hicieron mejores amigos y desde entonces se apoyaban para todo. 

Debemos llevarnos bien con todos los que nos rodean, pues habrá ocasiones en los que necesitemos de alguien y así recibirás ayuda de quien menos te lo esperas.



Autores:

Yessica Itzel Ramos Vega

Michel Silva Morales

Erick Porras Flores

2 comentarios:

  1. Qué buenos trabajos, me parece una excelente página en donde puedo encontrar diferentes textos de difusión cultural, como lírica, pero mejor aún, la narrativa. Excelente trabajo!

    ResponderEliminar